Se trata de una práctica popular ampliamente extendida por toda España a lo largo de la historia que consiste en trepar por un palo de unos 6 o 7 metros de altura que puede o no estar untado con algún tipo de grasa. En Añora, antiguamente era un juego exclusivo de los días de la feria del pueblo y en lo alto de la cucaña se colocaba un pollo vivo.
En el caso de estas Olimpiadas Rurales los palos serán verticales y tendrán una dimensión aproximada de 7 metros. Además, junto a las cucañas se dispondrá una grúa para que el juez pueda medir la distancia alcanzada por cada participante. No habrá marca de distancia máxima, sino que para considerar que se ha subido hasta el final habrá que tocar el final de la cucaña con una mano.